una sola entrega, protagonizada por quien interpretaba tal canción, en la que luego de algunas truculencias seguidas del esperado desenlace, nos dejaban escuchar el tan ansiado tema musical, ahora sí perfectamente enterados de su fuente de inspiración. Ejemplo paradigmático que conservo en la memoria es la adaptación que hicieron para Hombre Formal, interpretada dramática y musicalmente nada menos que por Trino Mora: joya de colección que tal vez hoy esté conservada únicamente en el recuerdo de algunos pocos. Retrospectivamente, pienso que alguien pudo o pudiera considerar tales episodios como el pináculo de la cursilería hertziana, y tal vez con cierto fundamento, pero bueno, qué le vamos a hacer: ahí estaba este servidor dando sus primeros pasos en la adolescencia (y en la cursilería, pues) sintonizando su radio portátil, muy dispuesto a saber qué avatar del destino había sido tan poderoso como para que alguien compusiera una canción, la grabara en un disco y fuese presentada en el espacio La Historia de una Canción.He llegado a la conclusión, ahora en términos generales, de que hay una suerte de natural curiosidad por informarnos de las circunstancias que generan en un artista la creación de una obra, particularmente si ésta nos gusta, ya que saberlas nos ofrece la c
ontextualización que, a su vez, nos permite aprehender algo esencial de la creación humana y vincularlo a nosotros mismos como destinatarios y recreadores de esa experiencia. Y cuando no sabemos, nos lo suponemos o lo inventamos: todas las hipótesis posibles son susceptibles de generar la maravilla, aunque llegaran a fundarse en errores o falsos supuestos. Tomando en cuenta lo anterior y sumando el hecho de que mis canciones gravitan en un tercer sótano de la difusión (por lo que varias veces cuando las canto en público será la primera vez en ser escuchadas), es que desde hace años les hago una concisa introducción con la esperanza de generar el ánimo adecuado para su audición. Cada canción tiene sus propios vericuetos ya que son fundamentalmente vivenciales, pero hay una en especial que muy humildemente hubiese podido proponer, aún sin ser famosa, para un episodio radial de La Historia de una Canción.Natalia vio la luz del mundo, estrenándome como papá, en noviembre de 1982. Para esa época puedo señalar que ya había tenido algunos montajes de experiencia en grupos teatro para niños, todos dirigidos por Armando Carías, en los que participé o como actor o como intérprete de las canciones de esas obras. Enseguida descubrí que una cosa es trabajar artísticamente para niños (que lleva lo suyo), y otra muy distinta es tener un bebé en casa. Salvo en clases de puericultura de bachillerato –con un muñeco de goma- jamás había cargado entre mis brazos, en este caso, a una recién nacida. Sería por falta de práctica o por sensación de tosquedad que me invadía, pero cu
Muy contadas veces he logrado componer una canción de una sola sentada. Aquél día ocurrió, basándome en la melodía que había estado tatareando, y la titulé Canción de Cuna. Debo



10 comentarios:
Y ahora cuando me hechas ese cuento me pongo a llorar pero de alegría.
Que suerte tener un papa que te escriba canciones tan bonitas y tan sinceras.
Un beso para ti, mi padre querido.
p.s. ese dibujo ya se me había olvidado… que bueno poder recordarlo ahora.
NATALIA: Suerte la mía por tu existencia que da tanta luz a mis pasos y a mi canto. Tu dibujo me acompaña todos los días, lo tengo en mi cuarto para llenarme siempre de tus colores. Mi beso eterno.
ok, lo confieso, se me aguaron los ojos. Ya he escuchado esta historia varias veces, pero leerla así me dio sentimiento...
PD: hace unos meses vi un programa de tv mexicano que era exáctamente igual a lo que describes del programa de radio...
MARÍA ALEJANDRA: ¡...y si me hubieras visto a mí mientras la escribía! En cuanto al programa de T.V., no me extraña, ya que el "reciclaje" de ese tipo de ideas suele ser una constante.
por fin me senté a leer tu maravilloso escrito de esta semana, aquí estoy con los ojos aguados,por los recuerdos y muera de la risa con ¨La historia de una canción¨,
Me pasa, todavía, que para mí las letras de las canciones son una historia, y las aplaudo, y las disfruto y las lloro.
Eso hace que me gusten mas o menos
Te felicito
CECILIA: Trato de ser en cada canción, lo mismo que sentir desde ellas y con ellas. Es mi intento mayor. Y cuando ese vibrar resuena en el alma de otro, el círculo se cierra y el hecho adquiere toda su humana dimensión.
Hola a todos!!!!
Eso me recuerda una canción del trovador mexicano Alejandro Filio que lleva por titulo "DESPIERTA". La recomiendo ampliamente para quienes quieran aguarse los ojos con una canción maravillosamente dulce.
Los hijos -supongo- deben ser una cosa extraordinaria!
Abrazos pues!! se les quiere!!
Néstor
NÉSTOR: Hola, a ti también. Esa canción de Alejandro filio, a quien le interesara, la pueden disfrutar en youtube; hay varias interpretaciones (videos). En uanto a la maravilla de (y por) los hijos, ahora yo recomiendo escuchar "Esos Locos Bajitos" de Joan Manuel Serrat, en su disco En Tránsito. Abrazos retributivos (y espontáneos también).
Carlos, que casualidad, ayer en la noche Julio estaba hablandome de ese programa en Radio Rumbos, que segun el se llamaba La Vida de las Canciones.
Confiesa: tu lo escuchabas? Julio tiene su excusa.
RAQUELITA: Pues sí, lo escuchaba; era en mi temprana adolescencia, y lo hacía por las razones que confesé en el escrito. Según mi memoria, el nombre del espacio radial era "La Historia de una Canción", pero no me acuerdo por cuál emisora de radio lo transmitían. No me extraña que hubiese sido por Radio Rumbos. Saludos a Julio.
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