
La dimensión del Universo es abismal, sea que la consideremos tanto hacia el macro mundo (sistemas, galaxias, cúmulos y demás), como hacia el micro mundo (moléculas, átomos, escala de Planck). Y uno entiende cómo eso es susceptible de hacer tambalear cualquier visión antropocéntrica la cual, por otro lado, es redimible al entendernos parte de un todo.
Hace algunos años, estando en Madrid, entré a una tienda tan grande como famosa de discos, libros y videos. Hablo de varios pisos. Me tomó tres visitas recorrer toda esa vastedad. Y me quedé pensando (apenas con relación la música) en cuánto buen material nunca tendría el tiempo suficiente (ni el dinero) de siquiera poder escuchar. También en cuánto buen material quedará sin ser escuchado salvo por unos pocos; eso sin contar en la gran cantidad que ni tiene la oportunidad de poder ser editado para estar, aunque sea potencialmente, a la disposición del público. Es cuando vuelvo a celebrar íntimamente la existencia de la red en el ciberespacio que, no obstante caracterizarse por su propia inconmensurabilidad y por la todavía gran cantidad de personas en el mundo imposibilitados de accederla, se nos ofrece como una suerte de redención.
“Para nosotros, sólo está el intentar, lo demás no es asunto nuestro”, nos dijo T. S. Eliot. Yo agregaría que con todas nuestras fuerzas lo mismo que contando con el otro. Y por supuesto, también, contando con una chispa de buena fortuna.
Hace algunos años, estando en Madrid, entré a una tienda tan grande como famosa de discos, libros y videos. Hablo de varios pisos. Me tomó tres visitas recorrer toda esa vastedad. Y me quedé pensando (apenas con relación la música) en cuánto buen material nunca tendría el tiempo suficiente (ni el dinero) de siquiera poder escuchar. También en cuánto buen material quedará sin ser escuchado salvo por unos pocos; eso sin contar en la gran cantidad que ni tiene la oportunidad de poder ser editado para estar, aunque sea potencialmente, a la disposición del público. Es cuando vuelvo a celebrar íntimamente la existencia de la red en el ciberespacio que, no obstante caracterizarse por su propia inconmensurabilidad y por la todavía gran cantidad de personas en el mundo imposibilitados de accederla, se nos ofrece como una suerte de redención.
“Para nosotros, sólo está el intentar, lo demás no es asunto nuestro”, nos dijo T. S. Eliot. Yo agregaría que con todas nuestras fuerzas lo mismo que contando con el otro. Y por supuesto, también, contando con una chispa de buena fortuna.



3 comentarios:
Mi querídisimo y nunca bien ponderado profesor:
¡Qué alegría poder compartir con Ud.aunque sea por este medio y que sabroso "site"!
Los fans necesitábamos eso desde hace tiempo.
Un gran abrazo
Querido Profe:
No quise mezclar los dos comentarios:
¿Ya sacó el tercero?
¿Dónde lo consigo?
Ya claroscuro está transparente porque no sólo es uno de mis discos favoritos, sino el de mi hijo también.
RAFA: Para mí es también una alegría saberte por estos lados del alma. Con respecto a lo de los "fans", me remito a lo escrito en este mismo blog, titulado "Ser o no Ser Fan(ático)". :-)
Me halaga tu comentario sobre Claroscuro, y mucho más que ese disco los haya acompañado todo este tiempo: a ti y a tu tu hijo. ¡Qué maravilla!
Si de tan transparente el disco llegara a desaparecerse, puedes ir a mi sitio en reverbnation (ver el enlace en lado izquierdo del blog), para que lo bajes a tu computador gratuitamente; lo mismo con "Poetas", y con el tercero, "Canciones del Artesano". El arte gráfico de los tres discos está ne la sección de fotos. Un abrazo.
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